La composición de cada rincón de la finca familiar, con sus diversas texturas de suelo, confiere a cada variedad, a cada cepa su carácter distintivo. En la formación de este carácter también influyen la altitud sobre el nivel del mar, la exposición al sol y al viento, la edad de la vid y las precipitaciones con las que nos bendice el cielo cuando lo considera oportuno.
Prestamos atención a todas estas características y nuestro conocimiento de la tierra nos ayuda a trabajar en el viñedo con una precisión cada vez mayor, año tras año. Y la incorporación de herramientas más especializadas en la bodega, como la prensa vertical Coquard, consigue que la singularidad de cada parcela se refleje, cada vez con mayor fidelidad, en los vinos de viña singular.
Tecnología de raíz tradicional
En la bodega contamos con otras dos prensas Coquard, el legendario fabricante especializado en los productores de vinos espumosos de calidad. Se trata de prensas de plato inclinado, con una capacidad de hasta 8.000 kilos, que transforman la fruta en mosto perfectamente limpio y permiten ajustar con precisión las fracciones. Cuando hablamos de fracciones del mosto, nos referimos a las diferentes calidades que presenta el zumo en las distintas fases de prensado: el primer mosto de una extracción no es el mismo que el de la mitad del proceso, teniendo en cuenta que un prensado puede durar horas.
La prensa vertical nos permite procesar cargas de entre 1000 y 4000 kilos y su funcionamiento es sencillo: las uvas se vierten desde arriba y, una vez llena, baja la tapa abatible y comienza a ejercer presión sobre la fruta en una serie de ciclos, durante los cuales podemos ajustar con precisión la duración y la presión aplicada a cada variedad, para adaptarla al grosor exacto de la piel y al grado de madurez. Entre series, la fruta debe distribuirse con horcas por toda la superficie para garantizar que la presión sea uniforme.
Aunque los orígenes de este tipo de prensa se pierden en la prehistoria, la que hemos adquirido incorpora tecnología que permite el control digital de sus diversas funciones, materiales aptos para uso alimentario y una total facilidad de higienización, con ahorro de agua y energía; características que fueron factores clave en la decisión de incorporarla a la bodega.
Atención al detalle
Desde los primeros encuentros con Lydia y Claude Bourguignon, pasando por los exhaustivos análisis de suelo de Joaquín Cámara, hasta la plantación en keyline, la poda de respeto, el injerto en campo, la formación en vaso… todas nuestras prácticas tienen como objetivo garantizar que las generaciones futuras puedan vivir de la tierra, para la tierra, tal y como lo hacemos nosotros.
Para garantizar la acidez que nos permite llevar a cabo una larga crianza en nuestra cava histórica, vendimiamos a mano por la noche en pequeñas cajas para preservar las uvas impecables y prensamos los racimos enteros.
Estamos convencidos de que esta Coquard vertical nos ayudará a conservar la esencia de la idiosincrasia de la familia Gramona, la suma de pequeños detalles que construyen el carácter que define nuestros vinos.


