Como cada invierno, entre las muchas tareas de la viña, replantamos las parcelas que ya han terminado el barbecho. La diferencia es que este año las nuevas viñas tienen un aspecto distinto. Las cepas no dibujan una cuadrícula, sino que las hileras siguen líneas sinuosas, como en un jardín japonés.

Plantación en línea clave

A pesar de que a vista de pájaro el efecto es muy bonito, el motivo de este ensayo no es para nada estético sino mucho más esencial: buscamos el aprovechamiento del agua. Los episodios de sequía y los picos de calor, entre otros retos propios del cambio climático, significan un desafío importante para todos los viticultores. En Gramona, para seguir trabajando la tierra y elaborar nuestros vinos espumosos muchos años más, nos esforzamos por contrastar todas las prácticas de viticultura de terruño que pueden favorecer el desarrollo de la mejor uva, también en condiciones climáticas adversas. Por esta razón, nuestro equipo de viña investiga y experimenta con diferentes técnicas para conseguir el crecimiento de la resiliencia de nuestras viñas.

Para las nuevas plantaciones, preparamos la selección masal de plantas de nuestra finca, de variedades históricas del Penedès, a las cuales aplicaremos poda de formación en vaso cuando llegue el momento. El diseño en línea clave o keyline, propone una manera de distribuir las plantas en de la parcela que amplifica los beneficios de la lluvia y reinvierte los recursos hídricos en beneficio del terruño, en resumen, multiplica cada una de las gotas de agua recibidas. También incorpora islas de vegetación complementaria, con arbustos que acogen pájaros y otros pequeños animales que aumentan la biodiversidad, la vida, la energía, de nuestro paisaje.

Prolongar la primavera, adelantar el otoño

En las viñas diseñadas con este sistema, al llover, se rehidrata el suelo de la finca de manera homogénea y el ciclo del agua se ralentiza, las crecidas torrenciales se  minimizan y dejan de arrastrar tierra fértil hacia el mar, evitan la erosión, y consiguen que los periodos húmedos se alarguen y propicien una actividad biológica mejor y más duradera. Este incremento de la actividad, también microbiológica, aumenta la disponibilidad de los nutrientes para la viña. De hecho, mejora los cuatro procesos del ecosistema: el ciclo del agua, el ciclo de los nutrientes, la biodiversidad y el flujo de energía, de manera exponencial. Por esta razón, se dice que el diseño en línea clave prolonga la primavera y adelanta el otoño. Lo que hace, literalmente, es reducir los efectos negativos del verano, la época más seca, cálida y dura. Las bondades de este sistema se pueden comprobar inmediatamente y se van multiplicando con el paso de los años: es un diseño a largo plazo, los efectos del cual se notan desde el primer momento.

Prácticas ancestrales, herramientas tecnológicas

Tradicionalmente, para decidir como trazar una nueva plantación, especialmente en zonas con desniveles pronunciados, se dejaba caminar un caballo sin riendas, arrastrando un arado de reja, por el terreno escogido. El animal, instintivamente, mantenía la cota de nivel y el arado marcaba la línea de plantación más compensada respecto a la pendiente de la finca. El diseño en línea clave recoge esta enseñanza ancestral y la suma a técnicas de análisis de suelos, de conductividad, de topografía de precisión con ortofotoimagen, de análisis de escorrentías, de selección de elementos cartográficos singulares… y, después de compartir los esbozos con nuestro equipo de viticultura para determinar el marco de plantación, con la ayuda de un pequeño tractor equipado con GPS de agricultura de precisión, se lleva a cabo la plantación.

Hoy, todavía pocas bodegas trabajamos con este diseño de plantación en línea clave, pero si cada vez más viticultores, más agricultores, nos sumamos a estas prácticas, conseguiremos provocar que las lluvias no estén tan distanciadas en el tiempo y que sean menos torrenciales. El ciclo del agua se regularizará y recuperaremos una pluviometría, una climatología, más confiable. De este modo, el agua se filtrará a través de la cubierta vegetal, devolverá los niveles freáticos a un nivel óptimo y aumentará la disponibilidad de los nutrientes para las plantas, tanto para las cultivadas como para las silvestres. En Gramona tenemos la voluntad de continuar testando y adoptando herramientas de construcción de futuro, indisociable de nuestra tierra.

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