En el año 2015 la familia Gramona, siguiendo su voluntad de estrechar vínculos con los viticultores que ponen por delante la calidad de la uva y el compromiso con el territorio en el Penedés, impulsó la creación de un colectivo de familias campesinas en el entorno de Santo Sadurní d’Anoia. Jaume Gramona encabezó esta iniciativa, que incluye contratos de vida de viña y el ejercicio de la agricultura biodinámica. Casi diez años después, vemos que esta pequeña revolución regeneradora ha tenido repercusiones que van mucho más allá de la voluntad de revertir el cambio climático y recuperar la salud de la tierra y la viña.
Constatamos día a día, que el verdadero valor de Aliances per la Terra es la fuerza del trabajo conjunto, del aprendizaje colectivo, de darnos cuenta de que no estamos haciendo el camino hacia el futuro en solitario, sino como parte de un organismo muy potente, seguramente imparable. Aliances per la Terra ha ido más allá de las individualidades y se ha convertido en una entidad con conciencia de sí misma y del trabajo bien hecho que realiza. Ha querido transformar este empoderamiento en un sello de buenas prácticas, tanto en viticultura, en la viña, como en elaboración, en la bodega. Este sello quiere llegar a tener calidad de certificación, como la tienen entidades de alcance mundial como Demeter y Biodyvin que continúan avalando, año tras año, la viticultura biodinámica que practican todas las familias asociadas.
Este año, hemos querido rendir un pequeño homenaje a las personas que llenan sus días trabajando la tierra, procurando hacerlo cada vez mejor, aprendiendo de la experiencia propia y de toda la comunidad de aliados. Hemos presentado en sociedad un espumoso de 24 meses de crianza bajo el nombre de Aliances. Su cupaje lo conforman las variedades históricas de nuestro territorio, xarel·lo, macabeo y parellada, y nos sentimos orgullosos de lucir en la contra el sello que nos identifica como viticultores y elaboradores asociados a Aliances per la Terra. El sello también se puede ver en la contra etiqueta de otros de nuestros vinos espumosos, como Imperial, el más conocido de la colección y Roent, que en su nueva añada incorpora garnacha, un extra de tipicidad.
Todos nosotros estamos interviniendo de manera positiva en el territorio. Los beneficios en cada una de las viñas son evidentes y todavía lo serán más a largo plazo. A pesar de sufrir los estragos de la sequía y el calor, la resiliencia de las viñas trabajadas de manera consciente es más alta, y nos hace continuar llevando a cabo prácticas biodinámicas, que priorizan la vida, ante los diferentes retos que la natura nos plantea.
Nuestra ilusión es que, poco a poco, como una mancha de aceite, esta manera de trabajar comprometida con la tierra y en consonancia con otros viticultores, sea la manera de trabajar mayoritaria, para ganarnos la vida gracias a la tierra, como lo han hecho nuestros antepasados y como queremos que lo puedan hacer las siguientes generaciones. Actualmente, entre los trece asociados, sumamos más de 420 hectáreas de viña biodinámica en El Penedés. Trabajaremos de manera incansable para que, un día, todas las viñas de la región estén bajo el sello de Aliances per la Terra.


