La historia se escribe con los nombres de todas las personas, hombres y mujeres que han invertido tiempo y esfuerzo en hacer que cada día sea un poco diferente del anterior, puede que algo mejor, visto en perspectiva.

La única manera de apreciar la verdadera dimensión del trabajo realizado es pararnos un momento y volver la vista atrás. A menudo, es un ejercicio que no podemos realizar porque dinámica del día a día nos ocupa y es necesario un agente externo para detenernos y llevarnos a reflexión.

Durante la vendimia 2023, algo irrumpió en nuestras vidas y nos obligó a parar. El 4 de agosto Xavier Gramona murió a consecuencia de una caída en la bodega, ocurrida una semana antes.

A partir de ese momento y durante semanas, quizás meses, se sucedieron mensajes llegados de todo el mundo y por canales diversos. Llamadas, textos en las redes sociales, artículos en los medios, visitas, correos electrónicos… intentamos responderlos todos y desde aquí queremos agradecerlos de nuevo, muy sinceramente.

El legado que lo Xavier deja a su espalda es inmenso. Asumió la misión de dar a conocer al mundo que los vinos espumosos de la casa podían ser, son, un referente de calidad. Y junto con su primo Jaume, antes que a nadie, convencieron a la gente de la casa. Puede que este sea el hito más importante de la quinta generación, lo que en Gramona  llamamos «el cambio de paradigma» es decir, convencer todo el mundo, desde la autoconciencia, de que las botellas de Gramona están entre los mejores vinos espumosos del mundo.

Muchos de los mensajes que recibimos, se refieren al poder comunicativo de Xavier Gramona, fundamentado en su sinceridad y valentía. Estas cualidades personales se funden con las cualidades de la casa, de la familia, con el ADN que el mismo Xavier citaba para hablar de largas crianzas.

Xavier fue capaz de recoger, de catalizar y dar a conocer las bondades, no solo de los vinos espumosos de la familia, sino de una variedad histórica, del Penedès como tierra de grandes vinos, de los aromas y texturas de los espumosos envejecidos, del valor del atrevimiento y de lo que hoy conocemos como «empoderamiento» y que es la fuerza para deshacerse de complejos y prejuicios que pesan y estorban.   

El camino de Gramona es largo. Hace más de un siglo que empezó y, entre todos, lo andaremos mucho más tiempo. Xavier se ha convertido en un hito en este camino, que nos recuerda de donde venimos y nos ayuda a ir comprendiendo hacia donde queremos ir.