Poco después de la brotación, vemos hombres y mujeres en la viña que, con delicadeza, acarician los nuevos brotes con las manos. Los miran con atención y, a menudo, desprenden uno de la planta y lo dejan caer al suelo; trabajan sin prisa pero sin pausa. Para los ojos no avezados la elección parece aleatoria, pero la realidad es que el conocimiento y la práctica necesarias para realizar esta operación con éxito son ingentes.

La intimidad que cada viñador comparte con sus cepas tiene, quizás, la máxima expresión en la poda en verde. Hay que estar muy cerca de cada planta para entender qué brotes, hojas o inflorescencias ayudarán, o no, a conseguir la mejor vendimia según las condiciones climáticas de una añada concreta. La operación de eliminar el material vegetal escogido es firme y suave a la vez, no hiere a la planta y se suele a llevar a cabo entre la brotación y la floración, aunque en diferentes momentos del ciclo vegetativo puede ser necesario actuar de nuevo.

Rumbo a la vendimia
La poda en verde se considera una de las tareas más significativas de la viña, es el momento en que se reparten recursos y se impulsa la calidad de la uva hacia su mejor versión. Se complementa con la poda de invierno, podríamos decir que es una de sus fases en diferido. A cada cepa, en invierno, le explicamos como queremos que crezca y fructifique y, en primavera, con la poda en verde, la ayudamos a no distraerse.   

Con esta práctica desarrollamos el equilibrio entre el crecimiento de partes verdes y la producción de uva, para conseguir que una y otra trabajen al unísono. Si el año se presenta muy húmedo, se elimina hoja para favorecer que el aire circule entre los racimos y evitar hongos, mejorar la insolación y, por lo tanto, la maduración. Si, al contrario, la sequía puede ser un problema, se dejan crecer las hojas para que actúen como parasol para la fruta y, con la sombra que proyectan en en suelo, ayuden a minimizar la evaporación del agua, aprovechando al máximo los beneficios de la hidratación. En años de extrema sequía, en que la supervivencia de la planta está en peligro, a menudo se elimina carga de uva con el objetivo de concentrar toda la energía para completar el ciclo vegetativo.

Multitud de tareas

La poda en verde resume una multitud de tareas que deben ejercerse entre la brotación y la madurez de la uva. Siguiendo las prácticas de nuestros mayores, viticultores experimentados, la primera de estas tareas después de la brotación será aclarar los brotes no deseados, los que no producirán uva o los que han crecido mal situados, los llamados “chupones”. Más adelante, al despuntar, descabezaremos el extremo superior de los sarmientos tiernos, donde se concentran las hormonas del crecimiento, para propiciar que el máximo de energía llegue a los brotes restantes.