El trayecto de la granja Gramona a Mas Escorpí transcurre ante la viña Bourguignon. Con la vista vuelta al Riu de Bitlles, vemos una pared de piedra seca que separa esta viña de la Serreta, que queda algo más arriba. El muro también soporta el desnivel de la linde de las dos viñas.

Insertada en la pared y formando parte de la misma, podemos ver una barraca de planta circular, más ancha en la base que en la cubierta. Sobre la puerta de madera, un dintel plano, con una sola piedra, traba el vano. Justo enfrente, encontramos un pequeño bancal semicircular, una terracita minúscula, que facilita el acceso y que funciona como contrafuerte de la construcción. En esta barraca se guardaban las botellas de vidrio en las que realizaba su crianza un vino dulce de uva pasificada que elaborábamos hace algún tiempo, con la uva cosechada en la viña Serreta y que envejecía a muy pocos metros de las cepas en las que había crecido el fruto.

En febrero de 2023, unos artesanos de la piedra mallorquines nos ayudaron a rehacer la barraca y el muro. No es fácil encontrar profesionales, la técnica de la piedra seca no es sencilla, hace falta experiencia para hacer y, especialmente, para rehacer construcciones con este método. Nuestras viñas albergan construcciones de piedra seca que intentamos mantener en el mejor estado posible.

 

Origen neolítico

Es un sistema constructivo arcaico, de una antigüedad aproximada de diez mil años. La última oleada de edificación masiva con piedra seca en el Penedès tuvo lugar mientras la filoxera devastaba las viñas de la Champagne y proveer a los productores franceses resultó un buen negocio para los viticultores. Se necesitó cobijo para las herramientas, los animales de tiro y las personas, ya que se trabajaba en viñas cada vez más alejadas del núcleo habitado. Con la expansión, se fue conquistando terreno para el cultivo, cada vez a mayor altitud, y hubo que formar bancales para transformar la pendiente en cultivable.

Las necesidades se cubrieron de la manera más rápida posible y con elementos al alcance de la mano. Es la esencia de esta técnica, una estrategia de mínimo esfuerzo y máximo rendimiento. Para convertir el terreno en apto para el trabajo, hay que limpiarlo de piedras grandes que puedan dañar las herramientas o impedir el trabajo de los viticultores. Estas mismas piedras son las que se usan para levantar las paredes de las diversas construcciones, ya sean muros, barracas o pozos.

La técnica se transmite por experiencia directa. La elección de cada piedra es tan fundamental como la habilidad para conseguir que encajen. Hay varias maneras de cerrar la construcción para dejarla terminada. Una de las más habituales, y la que se usó para la barraca de la viña Bourguignon, es la superposición de sillares. Una vez levantada la pared, y para conseguir un cierre en cúpula, hay que disponer filas de piedras planas y asegurarlas, bien escuadrándolas con una herramienta, bien soportándolas con piedras más pequeñas. Cada sillar se coloca algo más adentro que el anterior, para obtener la falsa cúpula. La bóveda del techo se cierra con una o más piedras planas, llamadas «clave». La construcción se da por concluida cubriéndola con tierra y plantando fijadores vegetales, como los lirios azules, que ayudan a proteger la edificación contra el viento y la lluvia.

 

Parte del paisaje, parte de la vida

Las albarradas o muros de piedra seca tienen varias funciones. Delimitan el terreno y evitan que los rebaños atraviesen los campos. Cuando forman bancales para salvar pendientes, consiguen que el agua baje de manera más lenta, que se aprovecha mejor y minimiza el peligro de desprendimento. Sirven de hábitat para pequeños animales e insectos y, especialmente, musgos y líquenes que llenan de vida la viña. Ordenan y configuran el paisaje agrícola, retrasan la erosión y ayudan a retener la humedad de los suelos. De día, acumulan energía solar y contribuyen a un microclima favorable para la producción agraria. Aunque no suelen tener mucha altura, protegen de la fuerza del viento. Por lo que respecta al material, en el Penedès reina la roca calcárea.   

Además de la barraca de la viña Bourguignon, en nuestra finca encontramos ejemplos de esta disciplina arquitectónica tradicional en paredes a lo largo de varios caminos, en el bosque de la granja y en las viñas Ágora, Dòlmen y la Serra.

En 2018, la UNESCO declaró al principio edificativo de piedra seca Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Nosotros afrontamos la tarea de mantener las construcciones existentes como una más de las expresiones de nuestro respeto a las generaciones anteriores y de la voluntad de mantener un ecosistema rico, funcional y consecuente con el territorio.

 

Protección del patrimonio

Además de los propietarios sensibilizados por esta disciplina, existen varias entidades que agrupan constructores voluntarios que localizan, catalogan y a menudo reconstruyen edificaciones de piedra en seco. Es el caso del Centro Excursionista del Penedès, que tiene una sección de piedra seca. En los territorios de habla catalana, y fruto de la larga trayectoria de varias iniciativas locales, en 2015 se constituyó la Asociació per la Pedra Seca y l’Arquitectura Tradicional que se ocupa, principalmente, de fomentar y coordinar muy especialmente la salvaguarda del patrimonio arquitectónico popular de piedra seca. La página Wikipedra, dependiente del Observatori del Paisatge de Catalunya, con un funcionamiento completamente voluntario y cooperativo, inventaría, cataloga y recoge información sobre construcciones de piedra en seco.

En Gramona compartimos el espíritu original de los constructores: el aprovechamiento y cuidado de nuestros parajes con los recursos que la tierra nos brinda. Y celebramos todas las iniciativas que ayudan a conocer y mantener este importante patrimonio cultural.